|
LaMalla.net carta publicada
“Compra” de votos en Venezuela
A medida que Venezuela se acerca a sus elecciones presidenciales del 3 de diciembre, los previsibles ataques a Hugo Chávez – que es un dictador o un gobernante populista, que gana por fraude electoral, que desperdicia los ingresos del petróleo – son más difíciles de sostener. Los votantes de Chávez, principalmente personas de ascendencia africana e indígena, no consideran un desperdicio de su riqueza utilizar la renta petrolera para eliminar la pobreza padecida por el 80% de la población venezolana. Durante los ocho años de la administración de Chávez el 60% más pobre de la población ha visto aumentar sus ingresos en un asombroso 45%, mientras el 5% más rico, que controla la mayoría de los medios de comunicación, los han visto disminuir en un 28% (cifras de Datanalysis, encuestadora de la oposición).El espacio disponible no permite detallar aquí todos los logros de Chávez, sólo resaltamos que a menudo él personalmente manifieste que las mujeres son las más pobres, las que más trabajan y las que tienen mayor compromiso con la revolución bolivariana. Destacamos los micro créditos subvencionados del Banco de Desarrollo de la Mujer; la disminución de la mortalidad infantil; la alfabetización de un millón de personas; el artículo 88 de la Constitución, que reconoce el trabajo no asalariado en el hogar como económicamente productivo; que las amas de casa más pobres reciban un ingreso mensual equivalente al 80% del salario mínimo en reconocimiento a su trabajo en el hogar; y la gran inversión en todos los programas sociales de salud, educación, agricultura, cooperativas, etc., llegando incluso el envío de gasoil para calefacción a precios reducidos para las comunidades más pobres de los EEUU – un uso de la “generosa factura de petróleo” que su propio gobierno no ha querido hacer.
Incluso se ha llegado a acusar a Chávez de “compra de votos” con su inversión en programas sociales. Ojalá en otros países tuviéremos la posibilidad de votar por un presidente que contribuyera a crear “una economía al servicio de los seres humanos y no seres humanos al servicios de la economía”, y quizás así el Estado español no estaría todavía en la cola de países de la Unión Europea en ayudas a las familias.
Sara Williams (Barcelona) |