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El terrorismo de la violación
y los ataques racistas Tras la muerte del señor De Menezes, un brasileño inocente tiroteado por policías anti-terroristas en Londres, el Jefe de Policía, Ian Blair, convocó un debate público sobre la actuación policial. Ahora, Tony Blair ha anuncia-do medidas drásticas contra los “com-portamientos antisociales” de los hinchas, los gamberros y sus padres. Pero el comportamiento más violento, terrorífico y común (la violación, vio-lencia doméstica y ataques racistas) no son prioridad para los dos Blair. Hace dos décadas, la policía culpó a las mujeres por no denunciar las viola-ciones cuando éstas se quejaron por el bajo índice de juicios contra viola-dores. Las mujeres se movilizaron para conseguir el procesamiento de los autores de las violaciones más frecuen-tes: personas conocidas por la víctima (novios, padrastros, vecinos o esposos). Como resultado, el número de mujeres que denuncian violaciones ha ido aumentando. Pero el número de condenados sigue disminuyendo. La opinión pública se ha levantado. Dos tercios de la población no culpan a las víctimas. Pero hay serios proble-mas con la investigación y el proceso juridico. La policía ha respondido a las críticas con medidas especiales. · 1985: Cuando la organización Muje-res contra la violación publicamos nuesto informe sobre la violación se crearon salas especiales para atender a las víctimas. Violaciones registradas: 1.842. Índice de condena: 24%. · 1986: Todas las violaciones denun-ciadas, excepto las falsas, se registran como delitos. Violaciones registradas: 2,288. Índice de condena: 18%. · 1999: Un ligero descenso del “no-delito” se compensa por la presión de la policía sobre las víctimas para que “se retiren”. Violaciones registradas: 7,809. Índice de condena: 8%. · 2000: Equipos especializados. Primer Centro de atención de agresiones sexuales en Londres. Violaciones regis-tradas: 7.929. Índice de condena: 7%. · 2002: Plan de acción, equipos para tomar muestras bucales y de orina. Violaciones registradas: 11,766. Índice de condena: 5.6%. · 2003: Violaciones registradas: 11,867. El índice de condena de las violaciones descendió a un 5,3%, y el de condena de agresiones domésticas a un 5%. ¿Por qué? El mes pasado, una joven de 15 años violada lo denunció inmediatamente a la policía, la cual no le proporcionó la asistencia médica de una mujer. La joven volvió a su casa y se perdieron casi todas las pruebas. Muchas víctimas, debilitadas por el trauma y las lesiones físicas, se sienten disuadidas ante tanta falta de respeto. Tras dos años de violencia doméstica que incluyeron violaciones a punta de cuchillo, una mujer nos confesó: “La policía decidió que yo era una negra loca”. ¡La fiscalía abandonó el juicio, alegando que ella no era fiable! En 1995, ayudamos a dos mujeres a realizar la primera acusación particular contra una violación. A diferencia de otros juicios, el abogado creía en sus testigos e hizo frente a los intentos de la defensa de desacreditar a las víctimas. Habían sido atacadas mientras trabajaban como prostitutas. El violador fue condenado a 11 años con pruebas que la fiscalía rechazó, suponiendo un jurado con los prejuicios que ellos tenían. Hemos sufrido la falta de atención y la incompetencia de la fiscalía, el poco interés por trabajar para conseguir la condena, señalando la debilidad de la víctima para desestimar su caso, en vez de ayudarla, y permitiendo que los argumentos prejudiciales de la defensa. La violación y la violencia doméstica son consideradas excepcionalmente difíciles de juzgar: la palabra de uno contra la del otro, sin testigos, a veces sin prueba forense. Pero los ataques racistas que han llegado a nuestras manos, en los que tanto el atacante como las lesiones son obvios, sufren la misma política discriminatoria. Sólo el 7% de los ataques con agravante racista finalizan en condena. Una madre musulmana denunció el ataque de un vecino blanco, que le rom-pió la nariz y el pómulo, en presencia de testigos. La policía nunca le preguntó qué había pasado y esposaron a su ma-rido negro. Como en el caso de Stephen Lawrence (apuñalado por racistas), dieron por hecho que las vícimas eran sospechosas. Aunque el atacante había gritado “n*gr* de m**rda”, la policía no registró un asalto con agravante racista. Este tratamiento de los ataques racistas no es inusual. La policía informó a una jubilada negra de que la investigación del asalto que había sufrido por parte de unos blancos “no era una prioridad”. Cada semana mueren mujeres a manos de sus parejas/ex-parejas. Aún así, los recursos se destinan al terro-rismo y los “comportamientos anti-sociales” no a los delincuentes sexuales. La derrota del terrorismo de la violación, la violencia doméstica y los ataques racistas no requieren poderes sumarios ni armas. |