¡EEUU Opt Out: No participes!
Las escuelas son para aprender, no para la guerra


Eric Gjertsen y Phoebe Jones

Bajo la apariencia de una oportunidad para todos, los jóvenes se ven empujados a ingresar en el ejército. La ley de Bush “No Child Left Behind”, pone como condición para la subvención del gobierno a las escuelas, que éstas faciliten al ejército las directions y  números de teléfono de los estudiantes. En su mayoría, los estudiantes y padres desconocen que tienen el derecho a no facilitar sus datos.

Según el Congreso, valemos $100.000 al morir en combate. ¿Cuánto valemos vivos?

Los jóvenes de bajos ingresos –de familias negras, latinas y otras comunidades de color, inmigrantes– son objetivo prioritario. Se les dice que sólo han de alistarse durante ocho años, que recibirán dinero para educación, formación, la residencia lo la nacionalidad. Pero rara vez reciben dinero para la universidad, y la for-mación que les dan no sirve fuera del ejército. Salirse es dificil; y se les obliga a alistarse de nuevo para Irak.

¿Sabía usted que...?

El ejército promete $30.000 a cada persona que recluta. Las escuelas estatales dedican 7.000 dólares a cada estudiante.

EEUU cuentan con la mayor población de presos. Uno de cada cuatro jóvenes negros está en prisión o siendo juzgado. La cantidad de dinero empleada en mantener a la gente en la prisión es cinco veces mayor a la empleada en su educación.

Un 50% de las mujeres soldado en Irak denunciaron violaciones cometidas por sus compañeros, y un 80% acoso sexual. Uno de los principales torturadores de Abu Ghraib era guardia de prisiones en EEUU.

Se gastan $160+ millones al día en la guerra de Irak. Sin embargo, no hay dinero para escuelas, seguridad social, servicios de salud, igualdad salarial...

Tras el huracán Katrina, el ejército aprovechó la desesperación de la gente para llevar a cabo recluta-mientos en centros de la Cruz Roja.

Madres, padres, abuel@s, estu-diantes, profesores, veteran@s, insumis@s, simpatizantes... iniciamos una campaña antirracista de no participación al ejército. En Filadelfia y Oakland hemos repartido folletos en escuelas, organizado charlas y conciertos en eventos contra la guerra y la globalización y en iglesias de la comunidad negra. Todos quieren que se corra la voz.

El dramático descenso en el alistamiento en el ejército demuestra la gran oposición a las guerras de los EEUU y a la militarización, especialmente en las comunidades de color. Han surgido campañas de rechazo por todo el país. Un grupo de estudiantas en Montclair (Nueva Jersey), logró que un 85% de los estudiantes decidiera que sus datos no fueran enviados al ejército.

 

Diario 2006
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