Un gobierno basado en la acción protagónica y soberana de las bases

En Venezuela, la democracia ha alcanzado un nuevo significado, ya que el pueblo está actuando colectivamente en su propio nombre. Fiel a su mandato constitucional, Chávez se ha negado a privatizar y traspasar a las trans-nacionales estadounidenses las extensas reservas de agua y petróleo pertenecientes al pueblo. En su lugar, quiere “eliminar la pobreza dándole el poder a los pobres”, la gran mayoría.

Desde el 2002, trabajamos con el Banco de Desarrollo de la Mujer (Banmujer), que ofrece micro créditos a las mujeres en condiciones de pobreza. Dice su presidenta, Nora Castañeda:

“El micro crédito es una excusa para empoderar a las mujeres. La economía debe estar al servicio de los seres humanos, no los seres humanos al servicio de la economía. Queremos crear una economía basada en la cooperación y el apoyo mutuo, una economía solidaria. Y como el 70% de quienes viven en condiciones de pobreza en el mundo son mujeres, para cambiar la economía hay que empezar con las mujeres.” 


Nora Castañeda, Juanita Romero & Adelaida Paz Castillo (Los Teques)

La élite venezolana y sus poderosos amigos estadounidenses siguen inten-tando parar la redistribución de la riqueza. Acusan a Chávez de “dictatorial” por sobrepasar las instituciones para introducir reformas basadas en la participación directa de los sectores que estuvieron siempre excluidos. 

La Doctora Thais Ojeda, que trabaja para Petróleos de Venezuela (PDVSA) y es integrante de Clase Media en Positivo, critica duramente a la clase media.

“Durante los primeros dos años Chávez trató de trabajar a través de las instituciones. Pensó que los médicos, los educadores, de quienes podría esperarse mayor sensibilidad social, apoyarían cambios que eran buenos para la mayoría.  No fue así. Sólo el 2% de los médicos está con este proceso. Se pusieron obs-taculos a las  directivas procedentes de los minis-terios de salud y educación, de forma que nunca llegaron a implementarse. Por eso el gobierno creó las misiones de salud y de educación en los barrios.”

“Las misiones” las realiza el mismo pueblo, l@s usuari@s, y en primer lugar las mujeres, que siendo las principales cuidadoras de toda sociedad, son quienes más se preocupan por la salud y el bienestar de la comunidad. Son mayoría en todas las misiones.

Gran parte de l@s profesionales no ha querido aceptar la voluntad de la mayoría cuyo color, así como el de Chávez, es el color de sus sirvientes.  Nunca se les había exigido que cuida-ran de aquéll@s que no pueden pagar.

Ojeda: “Vengo de los hospitales públicos y conozco realmente la situación. Los médicos estamos contratados para trabajar seis u ocho horas, pero le quitan tiempo a eso y trabajan dos o tres horas en el sector público y eso les da más tiempo para trabajar en hospitales privados, que pagan más. Antes al estado no le importaba si dabas buena salud o no. Ahora sí.”

Ojeda opina que: “A medida que este pueblo se vaya capacitando podrá sustituir a esa clase media profesional que no le resuelve sus problemas. Pienso que  muchos profesionales van a salir del país.” 

Es posible que decidan volar a Miami. Pero es probable que a otr@s les atraiga el entusiasmo de este gran movimiento.

No hay soberanía alimentaria cuando el 65% de los alimentos básicos son importados. La misión Vuelvan Caras capacita a cooperativas. Muchas de las que financia Banmujer son rurales. Se está impulsando la producción agrícola por primera vez desde el “bum” petrolero. Se ha prohibido la siembra de transgénicos, y se está creando un semillero autóctono internacional.

Al igual que Ojeda, Blanca Eeckhout, procedente de los medios de comunica-ción comunitarios, y que ahora encabeza los canales del gobierno, Vive TV y Venezo-lana de Televisión, comentó:

“Cuando se aplicó la ley de tierras, los terratenientes asesinaron a líderes campe-sinos. No tenían protección. Chávez envió soldados para que la toma de la tierra no se convirtiera en sentencia de muerte.”

Los asesinatos no han parado.  Ni las campañas contra la impunidad. Chávez ordenó a que alcaldes y gobernadores avancen con la reforma agraria.

“Hay gente que le da miedo enfrentarse a los terratenientes. El que necesite refuerzo, pídamelo y le mandaremos refuerzo, pero esa guerra contra el latifundio hay que darla y hay que ganarla… Debemos ejercer el poder que el pueblo nos ha dado. No hacerlo sería injustificable, irresponsable y una traición.”

No es sólo la élite la que quiere frenar el cambio. Muchos partidos políticos que dicen estar con el proceso compiten por el poder a costa del pueblo.

Chávez cuenta con que las bases  que derrotaron el golpe y el golpe petrolero, y movilizaron sus barrios para que se ganara el referéndum (mayoritariamen-te mujeres), sean “una nueva organización del movimiento popular, mucho más allá de los partidos políticos…” Es contundente: “Hay que demoler las viejas costumbres porque si no ellas nos van a demoler a nosotros. La mejor medicina contra la corrupción es renunciar a las ambiciones personales y materiales... Un funcionario público no puede estar haciendo negocios.”

Diario 2006
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