Mi entrevista con Hugo Chávez, el “presidente de los pobres”

De Margaret Prescod, Mujeres de Color en la Huelga Mundial de Mujeres y
radio Pacífica KPFK de Los Ángeles

A pesar de las amenazas de muerte recibidas de personas cercanas a Bush,  Hugo Chávez visitó la ciudad de Nueva York en septiembre de 2005, donde se dirigió a la ONU, visitó comunidades pobres y habló en un concurrido encuentro.

Entrevisté al Presidente como parte del equipo de Radio Pacífica. Habíamos coincidido en varias ocasiones, ya que la Huelga trabaja con las bases en Venezuela desde 2002. Mi programa radial, “La Hora de Sojourner Truth”, es conocido por sus boletines sobre la revolución bolivariana.

La entrevista se dió un día después de que Chávez se dirigiera a la Asamblea General de la ONU a “fundarse de nuevo”, fuera de EEUU, que se había descalificado al invadir Irak por encima de la ONU. Declaró vergonzoso que la ONU no alcanzaría su objetivo de reducir la pobreza a la mitad hasta el año 2215, ni la educación primaria universal hasta el 2100. Era necesario establecer un nuevo orden político y econó-mico internacional, que priorizara el cuidado de las personas y el medio am-biente. Chávez recibió el mayor aplauso.

Durante la entrevista, se mostró amable y cordial. Comenté que al reconocer sus raíces africanas e indígenas rompia con una larga tradición de racismo en las Américas, y le pregunté sobre la impor-tancia de derrotar el racismo para lograr cambios económicos y sociales fundamentales. Respondió que se enorgullecía de sus antepasados, que el racismo es característico del capitalismo que no da prioridad a la vida y, que la no respuesta gubernamental al huracán Katrina en Nueva Orleáns era racismo. Criticó el dinero empleado en la guerra, que podría acabar con el hambre.

Pregunté sobre las mujeres en la lucha contra la pobreza, ya que constituyen el 70% de los pobres, y si l@s profesionales pondría sus habilidades al servicio de las bases, en lugar de aferrarse al poder que tienen sobre ellas. Me contestó que tanto la pobreza como la revolución tienen rostro de mujer; que sin ellas no era posible la revolución, y que para eliminar la pobreza hay que dar poder a los pobres. “Estamos reduciendo a cero la posibilidad de la corrupción porque el dinero va directa-mente a la población: recursos técnicos, viviendas, planes de abastecimiento de agua y electricidad... No a una empresa privada para que ésta obtenga beneficios y la comunidad se empobrezca aún más”.

Chávez goza de una creciente popu-laridad. Ha dado prioridad a la unificación de los pueblos del mundo. Venezuela ha ofrecido cinco millones de dólares a las víctimas del Katrina, y calefacción de bajo coste a las comunidades pobres, a través de Citgo, la empresa petrolífera venezo-lana en EEUU. La cirugía ocular gratuita en colaboración con médicos cubanos se ha extendido a los estadounidenses pobres.

Chávez advirtió que los pueblos sud-americanos lucharían con uñas y dientescontra cualquier invasión y las exportacio-nes de petróleo a EEUU cesarían. “El pla-neta no puede soportar más este modelo. Los países ‘desarrollados’ deben refle-xionar sobre su derroche de energía. Los pueblos del mundo son la otra super-potencia y vamos a salvar al mundo”.

Posteriormente, acudí a la Iglesia Metodista Unida donde habló Chávez. Una amiga, procedente de una familia negra  militar comentó: “He viajado 7hrs para escuchar al Presidente. Valió la pena. Estoy de acuerdo con él, la gente de EEUU no quiere que la represente el imperialismo. Tiene que haber justicia y equidad. La paz no es sólo la ausencia de guerra. El hambre y la pobreza también son formas de violencia. ¿Puedo adoptar un presidente?”

Diario 2006
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