Uganda: Invertir en agua no en Guerra

Karamoja es una remota zona en el nordeste de Uganda, devastada por la guerra y la desertización ocasionada por el recalen-tamiento global. Es allí donde la KGWO (Organización Grupo de Mujeres de Kaabong) lucha contra la sequía y el hambre y coordina actividades de la Huelga. El centro que las mujeres han construido ladrillo a ladrillo, con la ayuda de hombres simpatizantes, convoca a miles de mujeres cada año. Caminan hasta tres días sin comer para participar.

KGWO ha coordinado grupos de mujeres que antes no habían colaborado, y han logrado la eliminación del “coste compartido” de salud, y aumentaron el respeto de los hombres hacia el trabajo de las mujeres dentro y fuera del hogar.

En 2004, 5000 personas asistieron a la con-centración de la Huelga (Día Internacional de la Mujer). Declararon su rechazo al armamento y la guerra: “Es la causa de todo nuestro sufrimiento. Muchas han muerto, o han sido violadas o secuestradas; a muchas se las desplaza sin necesidades básicas. ¡No a la guerra ni a las armas!”

El acceso al agua potable es prioritario, ya que mujeres y niñas caminan kilómetros y excavan en las orillas de ríos secos para extraer agua sucia, lo que causa muertes, violaciones y enfermedades. La KGWO ha introducido filtros de “arena biológica” en la comunidad, una tecnología sencilla que utiliza arena para eliminar las bacterias del agua.

Grace Loumo, que fundó la KGWO en 1989 declaró que: “Hace años que pedimos agua. Nuestro mayor éxito es que el 8 de marzo, las autoridades anunciaron que el gobierno local construirá 16 pozos en nuestro distrito. ¡Se ha cumplido una de las demandas!”  Sin embargo el proceso ha sido lento. Es posible que sea necesario el apoyo internacional para asegurar la construcción de los pozos.

En 2005 se añadieron otras demandas: “Seguridad alimentaria. Cuidados sanitarios, viviendas, transporte, alfabetización... acción afirmativa. No a la violencia domés-tica. Que se invierta en cuidar no en matar.”

En 2005, sin que los medios se hicieran eco, se extendió de nuevo el hambre. Durante años, la KGWO exige al Programa Mundial de Alimentación que de prioridad a mujeres embarazadas, madres lactantes, niñ@s en edad preescolar y otras personas conside-radas “improductivas”. “L@s que no pueden competir por los alimentos con los fuertes guerreros, que los apartan a empujones, pierden los dos kilos de frijoles y ‘posho’”.

La KGWO lleva tiempo reclamando tierras desaprovechadas para plantar árboles frutales; da clases de alfabetización de adultos para garantizar el derecho a la tierra de las mujeres; formación para asistir en los partos; y protección de huérfan@s del SIDA.

Diario 2006
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