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Cómo las mujeres garantizaron que
Guyana sobreviviera a la inundación
El 15 de enero 2005
Guyana sufrió el primer desastre natural de su historia. De una población
total de 750.000 habitantes, 300.000 se vieron afectados en 110 poblaciones,
el 39% de la población. Hubo gente que vivió en el agua durante 20 días.
Aquí aparece un extracto
de una carta firmada por Halima Khan y Nicolau Marcus (Red Thread,
coordinación de la Huelga) dirigida al gobierno, la oposición, sindicatos,
ONGs, grupos religiosos, etc., en nombre de 250 mujeres que participaron en
la Asamblea en Georgetown el 13 de marzo 2005.
“En una reunión
celebrada el 9 de marzo 2005, Semana Internacional de la Mujer, Bibi Shadick,
ministra de trabajo y seguridad social, dijo: “Fueron las mujeres de
Guyana quienes defendieron a sus hij@s contra la enfermedad y la muerte
durante las inundaciones”.
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“Somos
las mujeres cuyo trabajo está siendo reconocido – mujeres
mayorita-riamente del pueblo y de todas las razas, que se aventuraron
metiéndose hasta la cintura, e incluso casi hasta el cuello, en las
aguas anegadas llenas de enfermedad y muerte, para buscar comida, abrigo,
techo, educación, cuidados sanitarios y atenciones para nuestr@s hij@s,
y para, ante todo, mantenerlos a salvo. Tuvimos que trabajar aún más
duramente y en condiciones más peligrosas”. |
“Somos madres, abuelas,
tías, hijas y hermanas que cuidamos de nuestras familias a tiempo completo
sin cobrar paga alguna, o que también trabajamos fuera
del
hogar a cambio de salarios bajos. Somos mujeres con discapa-cidades y
mujeres que cuidan de hij@s discapacitad@s. Somos trabajadoras de la caña
que perdimos nuestras cosechas y ya no podemos sembrarlas, ni pagar el
alquiler de las tierras de labranza. Somos costureras, guardias de seguridad,
vendedoras de periódicos y otras mujeres que no pudimos ganar un sueldo
durante las inundaciones.
“Somos vendedoras de
mercado, pescaderas y vendedoras de comida y otros bienes que perdimos
nuestras mercancías y no podemos reemplazarlas porque no tenemos dinero y
nadie está dispuesto a prestárnoslo. Somos granjeras, vendedoras y dueñas de
pequeños negocios que debemos pagar préstamos invertidos en negocios que se
perdieron con la inundación. Somos esposas y cuidadoras que hemos sufrido
enormes pérdidas, de nuestros bienes domésticos, huertas y animales.”
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Queremos aquello a lo que tenemos derecho:
Que el dinero y los materiales recogidos en nuestro nombre se pongan a
disposición de servicios continuados de apoyo para tod@s aquell@s que
lo necesitemos.
Una distribución justa.
La
cancelación de las deudas adquiridas para comprar mercancías y
equipamientos que resultaron dañados o destruidos.
Algo más que la mera pobreza que teníamos antes de la inundación. Agua
limpia, electricidad, teléfonos, atención sanitaria y transportes que
podamos pagar, carreteras, ingresos suficientes, acceso a una vivienda
sin tener que endeudarnos.
Anulación de la “deuda nacional”.
Una completa auditoría pública y por escrito que explique toda donación
que el gobierno, partidos de la oposición, grupos religiosos y ONGs
hayan recibido para nuestra ayuda, cómo se utilizó dicha ayuda, cómo se
distribuyó el dinero entre la ayuda que de hecho se nos dio y el pago
que recibieron quienes la distribuyeron, qué queda de ella y cómo tienen
previsto utilizar lo que queda de ella.
¡Una
urgente acción de limpieza!
Una investigación urgente para saber EXÁCTAMENTE por qué ocurrieron las
inundaciones, qué tipo de negligencia permitió que ocurrieran. En caso
de comprobarse que hubo mala gestión y corrupción, los responsables
deben ser castigados, especialmente los de rangos superiores.
Participar en las
discusiones sobre cómo prevenir otra inundación, ya que somos quienes
garantizamos la supervivencia de nuestr@s hij@s, familias y comunidades
con nuestro trabajo como cuidadoras, y quienes, en consecuencia,
aseguramos la supervivencia de Guyana. |
Diario 2006
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