Buenas Tardes a todas y todos. 
Respetable presidenta del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia, señora Mirna Acevedo de Juárez
Profesora Guadalupe Castillo Díaz, secretaria de la Mujer;
Respetables integrantes del presidium
Compañeras que hoy, reciben el Reconocimiento por su Trayectoria.
Ciudadanas y Ciudadanos que nos honran con su presencia.

Es para mi un honor y un placer dirigirme a ustedes en esta Segunda Entrega de Reconocimientos a Mujeres Distinguidas, que lleva a cabo la Secretaría de la Mujer, que  con acciones como ésta y las demás que viene ejecutando, cumple con el objetivo general con que fue creada en abril de 1987, por iniciativa del extinto exgobernador José Francisco Ruiz Massieu.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, instaurado en todo el mundo por la Asamblea General de la ONU, desde 1975, es motivo para reflexionar sobre las condiciones en que nos encontramos las mujeres, a escala mundial, nacional  y específicamente en nuestro estado de Guerrero.

Si bien es cierto que, gracias a la lucha que durante siglos han mantenido  las mujeres en el mundo. Y en México, sus heroínas han participado en la construcción de la Nación en la que hoy vivimos, en la que gozamos de derechos que muchas de aquellas luchadoras no alcanzaron

Cómo no recordar a las guerrerenses  como María Manuela Medina,  Antonia Nava, BertHa Von Glumer, Eucaria Apresa,  a Laurena Wright, nacida en Taxco, quien fue la editora de “Violetas del Anáhuac”, en 1884, la primera  publicación  feminista que se reconoce como tal en nuestro país.

O a Josefa Ortiz, Leona Vicario, Carmen Serdán, Juana Belén, Adelina Zendejas, entre otras, de una larga, larga lista de heroínas mexicanas.

Es justo reconocer que las mujeres aún no gozamos a cabalidad de nuestros derechos, como sucede con los varones,  pese a que varios de esos derechos, ya están plasmados en los Acuerdos y Convenios Internacionales que México ha ratificado, como integrante de los 190 países que conforman   la ONU.

No basta que, cada 8 de marzo recordemos lo que hemos avanzado, sino en denunciar, por ejemplo, los aberrantes asesinatos de más de doscientas mujeres, en Ciudad Juárez, que se cometen, desde

1993. Por lo que este 7 de marzo, la Comisión

Interamericana de Derechos Humanos, recibiría a un grupo de mexicanas para atender sus denuncias  y recomendaría al gobierno mexicano actuar en consecuencia.

Esta fecha también, es la oportunidad para reiterar que se investiguen las violaciones cometidas por militares  en contra de indígenas de la Montaña.

Y es que, cómo no reclamar y exigir mayores recursos económicos y espacios para las mujeres y las niñas, cuando en el mundo se destinan 800 billones de dólares para presupuestos militares, cuando con esa misma cifra se dotaría de agua potable, salud, sanidad, educación y un ingreso mínimo para aquellas personas que están excluidas del  actual modelo económico neoliberal.

Por estas 800 billones de razones, las mujeres en el mundo,  bajo el lema: “Que se Invierta en Cuidar no en Matar”, este 8 de marzo, realizarán la Tercera Huelga Mundial, para demandar acciones a favor de todas y todos y lograr un planeta de seres felices, viviendo en equidad, libertad, justicia y en paz.

Ya que como reconoce el doctor Amartya Sen, Premio Novel de Economía 1998, “El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de privación de la libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que pueden encontrarse los servicios públicos y la intolerancia o el exceso de intervención de los Estados represivos”

En su obra “Desarrollo y Libertad”, el Premio Nobel, dedica a las mujeres un espacio en el que destaca que,  en lo que corresponde a la economía política del desarrollo,  sostiene: “… que se reconozca como es debido la participación y el liderazgo en el terreno político, económico y social de las mujeres. Se trata de un aspecto muy importante del desarrollo como libertad”.

A propósito del aspecto económico, como periodista, quiero resaltar el hecho de que, no se nos respeten nuestros derechos laborales. Las y los reporteros, no somos trabajadores de excepción, debemos gozar de las prestaciones económicas consagradas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Por lo que es urgente que, las autoridades responsables de vigilar el cumplimiento de la Ley Federal del Trabajo, cumplan con su función y las reporteras y reporteros, gocemos de salarios dignos, ya que sólo así, se elevará la calidad de vida del gremio reporteril y  redundará en beneficio de la sociedad  guerrerense actual, que reclama una prensa, acorde con los tiempos que vivimos.

Ya no se vale que, en este Siglo XXI y en el proceso de transición a la democracia en que vive México,  se mantengan las políticas gubernamentales paternalistas, que intenten liberar de sus obligaciones a los empresarios o empresarias, que violan los derechos laborales, porque no es justo para quienes pagan impuestos y es indigno para los destinatarios de esas políticas paternalistas.

No hay que olvidar que Sin el Respeto a los Derechos Laborales de las y los reporteros,  no hay Derechos Humanos.

Antes de concluir mi intervención, quiero  agradecer a las personas que se atrevieron a proponerme para recibir este reconocimiento y al jurado que se tomó la molestia de revisar el currículum y me honró con esta inmerecida distinción, que me servirá para mantener  vigentes mis convicciones y me obliga a redoblar mi esfuerzo en  visualizar a las mujeres.

Recordemos que, ninguna nación  ha logrado  su progreso y desarrollo excluyendo a sus mujeres.

Por su atención, les pido acepten mi más sincero agradecimiento.

Palabras  Pronunciadas por la periodista Luz María Orona Aguilar, en la Segunda Entrega de Reconocimientos a Mujeres Distinguidas de Guerrero, realizada en el Auditorio del Tribunal Superior de Justicia.

Jueves 7 de marzo de 2002.
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