Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora
7 marzo 2002

Día Internacional de la Mujer ¿Por qué hubo que establecer un día para nosotras? Tal vez porque la discriminación durante largos años haya caracterizado a nuestro género y tal vez porque a partir de una visión crítica de tantos siglos de búsqueda, hayamos encontrado nuestro lugar.

En marzo de 1857, las obreras de una fábrica textil de Nueva York realizaron la primera huelga conducida por mujeres. Exigían la reducción de la jornada laboral (era de 16 horas) y el aumento de sus miserables salarios. En respuesta a las justas demandas, el 8 de marzo los patrones incendiaron la fábrica con todas las mujeres adentro y todas murieron quemadas.

Hoy recordamos esta fecha a partir de las luchas de las mujeres de toda América, de muchos países europeos, asiáticos y del Medio Oriente.

Nosotras las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora pertenecemos a Argentina, país del Cono Sur y que actualmente está sumergido en la peor crisis de su historia. Hoy 8 de marzo nos unimos a todas nuestras compañeras, a todas las demandas de "La Huelga Mundial de Mujeres".

Les mandamos nuestro mensaje, mensaje que caracteriza a nuestro movimiento y que el 30 de abril cumple 25 años. Años de lucha, de búsqueda, de exigencia de Justicia íntimamente ligados a nuestros 30.000 detenidos-desaparecidos por es decimos:

25 años. 30.000 razones para seguir luchando

Nuestra organización nace de la lucha de las mujeres-madres que salimos a la calle a pelear por la vida y la recuperación de nuestros hijos, contra la impunidad y el olvido, enloquecidas porque nos habían arrebatado lo más entrañable.

La realidad nos obligó a organizarnos como movimiento de resistencia con características propias. Nuestra identidad se fue dando a medida que nuestras respuestas y nuestras acciones lo requerían. Aprendimos mientras luchábamos. El dolor, muy lejos de paralizarnos, nos movilizó, nos dio valor para comenzar un camino que recorreríamos durante muchos años y que aún recorremos. La Plaza de Mayo se convirtió en nuestro lugar de encuentro (es el momento de recordar la figura de Azucena, fundamental en la formación de nuestro movimiento) comenzábamos la lucha , el enfrentamiento con la dictadura. Salimos sin medir nuestras fuerzas, el amor por los hijos pudo más que todo el aparato represivo.

La unión de las Madres trascendió lo individual, adquiriendo valor como movimiento de conjunto que supo enfrentar al terrorismo militar. Surgieron las históricas consignas que se hacían oír al finalizar cada ronda y en cada movilización "Con vida los llevaron, con vida los queremos", "Aparición con vida"...

Las Madres hemos marchado juntas convencidas de lo justo de nuestra causa. Como en todo movimiento hubo diferencias de criterios que fueron ahondándose hasta distorsionar las características fundacionales, fue en el año 1986 que se produjo la división en la asociación.

Durante todos nuestros años de lucha siguió y sigue vigente el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia y la exigencia de castigo. No nos basta la sanción moral, en nuestra patria hubo un plan de horror, un mundo tenebroso al que sometieron a nuestros detenidos-desaparecidos. Hablar de los desaparecidos es nombrar a toda una generación que se comprometió con la historia de su tiempo y de su pueblo, es nombrar a todos y cada uno de nuestros hijos con su nombre y apellido y así uno a uno a los 30.000.

En la actualidad las Madres sostenemos que la profunda inquietud por la angustiante situación social es parte de los objetivos de nuestra organización que sin dejar lo específico como madres de detenidos-desaparecidos, nos abrimos y sensibilizamos hacia las desigualdades, pobreza, exclusión, discriminaciones de todo tipo.

Buscamos una construcción social más justa. Como organismo de Derechos Humanos decimos no a la violencia pero también, con la misma fuerza "no a la resignación". Nuestra acción fue, es y será una resistencia activa, basada en el respeto a la dignidad humana junto al pueblo, junto a los grandes sectores populares.

Ayer, el dolor nos dio fuerza para denunciar y luchar por el esclarecimiento de la siniestra política de la desaparición. Nuestro dolor de hoy nos hace afirmar que no nos quedaremos en silencio en este difícil camino de impedir la impunidad y la represión salvaje que se ejerce sobre nuestro pueblo.

Expresaremos también nuestro repudio a cualquier estructura gubernamental que traicione la voluntad popular. Deseamos una verdadera paz con justicia y equidad que reconozca la dignidad de la persona humana respetando los derechos económicos, sociales y culturales de las personas y de los pueblos.

Nuestra esperanza está puesta en las distintas generaciones que sucedieron a la de nuestros hijos, en la de los militantes sobrevivientes de los 70, en la de los Hijos de nuestros Hijos y en la de todos los jóvenes que han tomado conciencia del dolor vivido y de la actual situación de gravedad que vive nuestro pueblo y que quieren asumir un compromiso concreto de participación activa y solidaria a favor de otros.

Reconocemos que estamos en un tiempo nuevo, el amor por los hijos todos, los ausentes, los que tenemos a nuestro lado, nuestros nietos y el convencimiento de nuestros objetivos son la fuerza para continuar con nuestra lucha.

Queremos rendir nuestro homenaje y recuerdo lleno de afecto a nuestras compañeras que nos precedieron en la partida definitiva, estuvimos juntas en esta inclaudicable lucha y hoy están a nuestro lado con su ejemplo y aliento.

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