|
La Vanguardia 9 March 2000 CIUDADANOS: Día internacional de la Mujer |
SALVADOR SANSUÁN |
CIUDADANOS: Día internacional de la Mujer
BARCELONA. - Ayer algunas mujeres intentaron parar el mundo
haciendo honor a uno de los eslóganes del día de la Mujer. Pero esta iniciativa era
quizá demasiado pretenciosa para tener éxito. Lo que desde Irlanda había surgido como
la propuesta más imaginativa del 8 de marzo, una huelga mundial apoyada por grupos de
unos 50 países, se convirtió en España en un acontecimiento más testimonial que
masivo, abanderado por unas pocas mujeres en plazas céntricas de una treintena de
ciudades. Eso sí, bien recibido por otras muchas, a la vista de las colas espontáneas
que se formaron ante la mesa de las organizadoras para estampar la firma en las hojas de
adhesión y de la rapidez con la que adelgazaba el montón de los pasquines en la plaza
Sant Jaume de Barcelona. Queda por saber, en todo caso, cuántas hicieron huelga a título
individual.
"Estamos convencidas de que, en el año 2001, la huelga tendrá más incidencia
pública, y será de 24 horas, porque hemos empezado a organizarla ahora", comentaba
Sara Williams, portavoz en España de la plataforma "Huelga del 8 de marzo" y
miembro de la ONG Mujeres por un Salario para el Trabajo sin Sueldo. Williams explicó que
en el último mes su organización en España ha recibido diez correos electrónicos
diarios solidarizándose con la convocatoria. En su opinión, "es muy difícil que la
gente se una por algo, pero, cuando a las mujeres se les habla de sobretrabajo femenino,
las cosas cambian".
Williams lamentaba que en esta ocasión no se hayan sumado los sindicatos, "y
esperamos que el próximo año lo hagan". "La incidencia real del paro no la
conoceremos hasta mañana: hemos pedido a todas las mujeres que han apoyado la huelga que
nos lo comuniquen a través del e-mail huelgademujeres8m@teleline.es", apuntó.
En Barcelona y a falta de la tradicional manifestación de la tarde, que fue seguida por
1.800 personas, los diversos actos reivindicativos fueron encadenándose poco después de
las 12 del mediodía. Las "huelguistas" abrieron campaña minutos después de
que, en el lado opuesto de la plaza Sant Jaume, más de un centenar de mujeres sin
voluntad de huelga y algún hombre -entre ellos, el presidente de la Generalitat, Jordi
Pujol; el conseller de Presidència, Joaquim Triadú, el tercer teniente de alcalde del
Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Portabella y el concejal Joaquim Molins- se congregaran
en torno a Enriqueta Gallinat, una histórica feminista catalana. Esta concentración
obedecía a la convocatoria del Consell Nacional de Dones de Catalunya, del que forman
parte el Institut Català de la Dona, colectivos de mujeres, sindicatos, grupos políticos
e instituciones públicas.
Si el lunes fue la escritora Rosa Regàs quien leyó un manifiesto contra la violencia y
la pobreza femenina en el mundo con motivo del acto en Barcelona de la Marcha Mundial de
Mujeres, ayer por la mañana hizo lo propio Enriqueta Gallinat bajo el mismo lema.
"Denunciamos: ¡que las mujeres sufren más paro, más precariedad laboral y graves
desigualdades sociales! ¡Que la violencia contra ellas es un reflejo de las relaciones de
poder en las sociedades patriarcales! ¡Denunciamos la feminización de la pobreza, ya que
las mujeres hacen dos terceras partes del trabajo en el mundo y dos terceras partes de
este no son reconocidas socialmente ni valoradas económicamente!", clamó Enriqueta
Gallinat micrófono en mano.
Durante los quince minutos de la concentración convocada por el Consell de Dones
simultáneamente en varias ciudades catalanas pudieron verse caras conocidas de la
política: la consellera de Benestar Social, Irene Rigau (CiU); concejales de Barcelona
como Núria Carrera, Marina Subirats o Roger Veciana; las diputadas Dolors Nadal (PP),
Carme Porta (ERC) o Carme Valls (PSC), entre otras. Todas ellas aplaudieron "que la
Adminis-tración incremente el presupuesto para la mujer" y "que se valore el
trabajo doméstico".
"¿No secunda la huelga?", se le preguntó a varias de estas mujeres de la
política mientras retronaban en la plaza Sant Jaume las voces de las
"huelguistas", dispuestas a montar allí parada todo el día. "¡Oh, no!
Nosotras usamos la fuerza de las palabras", contestó Irene Rigau. Y, girando la
mirada hacia el otro lado de la plaza, dijo: "Son dos maneras de reivindicar lo
mismo".
