|
Que
se invierta en
cuidar,
Nuestro piquete intenta dar testimonio, y salvar vidas, y dar la voz a las y los que no estamos representados, a través de nuestro poderoso micrófono, que está abierto para todos, comenzando con La Liga de Mujeres de Irak:
Mientras que los medios nos informan de las bajas estadounidenses y británicas, nosotros también damos noticias de las muchas más muertes y atrocidades (incluyendo violaciones sexuales) que los civiles iraquíes están sufriendo por causa de las tropas estadounidenses y británicas. Las mujeres invertimos nuestras vidas en cuidar y pagamos el precio más alto de la guerra. Con nuestras niñas y niños somos el 80% de los desplazados por conflictos armados, el 70% de sus víctimas. No es sorprendente entonces, que las mujeres nos opongamos a la guerra aún más que los hombres. Muchos hombres lo reconocen y por ello se unen a un piquete convocado por las mujeres. Cada baja, cada daño colateral es hija o hijo de alguna madre. Así como con Irak, también son censuradas las noticias del holocausto palestino a manos del gobierno israelí, un socio de EE.UU., que defiende sus intereses comunes en el Medio Oriente, y está habilitado para tener armas de destrucción masiva, invadir las tierras, bombardear y matar civiles, inclusive niños, negar las resoluciones de las Naciones Unidas . . . Y es noticia censurada de cómo los intereses occidentales en Africa arman y promueven guerras que causan millones de muertos o desplazados. Para el mercado global y los gobiernos que lo veneran, nuestra supervivencia no es una prioridad. Pero sí es nuestra prioridad. Cualquier sea la justificación que nos den los gobiernos para sus guerras, de cualquier país, raza o religión, a las mujeres nos preocupa el sufrimiento y la trágica perdida de vida. Como las mujeres en Palestina, Congo, Chechenia, Kashmir, y en otras regiones de guerra, las mujeres en Afganistán e Irak intentan mantener sus familias y comunidades con vida, a pesar de la falta de agua o electricidad, de la contaminación, del uranio empobrecido, las minas y bombas sin explotar . . . Familiares de militares estadounidenses y británicos – madres, hijas, compañeras, esposas – exigen que sus seres amados vuelvan a casa ahora mismo, en una pieza y sin más sangre en sus manos. 750 esposas y parejas de los soldados estadounidenses se amotinaron en Fort Stewart, cuando escucharon que los soldados no iban a regresar a casa. Bien sabemos que somos nosotras las mujeres y no los políticos, las que cuidamos a los soldados que sufren física y mentalmente, por lo que la guerra les ha hecho y lo que ellos le han hecho a otros. La mayor parte del mundo supo que nos estaban engañando con lo de “armas de destrucción masiva” y la “liberación de Irak”, y tratamos de parar la invasión. A pesar de nuestros esfuerzos, las tropas estadounidenses y británicas fueron enviadas a matar a las hijas e hijos de otras madres, poniendo en riesgo sus propias vidas, por la ambición del dominio mundial de Bush y de sus lacayos británicos, españoles y otros. Así como Bush y Blair presionan por más tropas y gastos militares, mujeres y hombres en todas partes del mundo piden que las tropas regresen a sus respectivos hogares. Los gobiernos de EE.UU., el Reino Unido y sus cómplices en las Naciones Unidas no tienen ninguna intención de reconstruir Irak, sólo de asegurarla para poder robarla, matando a su gente. ¿Si no, por qué otra razón usaron bombas de uranio empobrecido que están causando leucemia y otros cánceres endémicos? Son las mujeres de Irak las que mejor saben cuales deberían ser las prioridades para la reconstrucción de Irak – porque son ellas las que trabajan cada día para proteger y salvar vidas.
|