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La Opinion, Los Angeles March 9, 2001
Celebran el Día Internacional de la Mujer en LA Participantes en la marcha utilizaron la fecha para exigir sueldos justos, igualdad de derechos y respeto a las mujeres Patricia A.González-Portillo. Reportera de La Opinión Los manifestantes apagaron sus computadoras, tiraron sus memorándum y abandonaron las planchas para exigir sueldos justos, igualdad de derechos y respeto para las mujeres. "Derechos, ¿cuándo nos dan derechos?" preguntó Soledad Pérez, de 35 años. "Nada más gritan, pero no consiguen nada". Pérez, quien tiene 15 años cosiendo botones y planchando camisas en una tintorería, se topó el jueves con la manifestación en el Edificio Federal del centro de Los Angeles, donde se realizó la protesta para celebrar el Día Internacional de la Mujer y para apoyar el movimiento de huelga a nivel mundial. Pero la señora Pérez no gritó ni alzó sus brazos. Sólo escuchó atentamente los discursos en homenaje a los millones de madres solteras, inmigrantes, trabajadoras de fábrica, discapacitadas, ex convictas y otras mujeres "explotadas" en el mundo entero. Al sonido de tambores y silbatos, más de cien manifestantes, muchos de ellos hombres, unieron sus gritos para exigir al gobierno federal que brinde más oportunidades a las mujeres y para que no sigan abusando del sexo femenino. Otros exigieron al presidente George W. Bush, que no castigue a las mujeres discapacitadas y las madres solteras y exigieron mejores cuidados para sus hijos. "Exigimos cambio en sus prioridades", gritó Margaret Prescod, de La Campaña Internacional para el Salario por Trabajo Doméstico, la organización que realizó la manifestación. "Nuestro trabajo tiene un valor de 16 trillones de dólares. Ese dinero es nuestro y se lo están quitando de la boca a los hijos de madres solteras y trabajadores de fábricas. ¡Ese dinero nos pertenece! Pero lo están mandado a Chiapas, a Colombia para combatir la guerra de drogas y para comprar más armas". Prescod hizo un llamado a las mujeres para que abandonaran sus empleos el jueves por la mañana con el fin de apoyar el trabajo de todas las mujeres del mundo. "La falta de reconocimiento de nuestros trabajos es sexista, racista e injusto", gritó Prescod. "Nos hacen trabajar hasta tiempo triple, con sueldos bajos". Fueron pocos los latinos que acudieron. Pero antes que los gritos empezaran, Lilibeth Navarro, quien tiene polio desde los 5 meses, habló de las dificultad de ser discapacitada. "Queremos trabajar, pero existe un sistema que no nos deja", explicó esta mujer de 46 años que trabaja en una oficina que presta servicios a discapacitados. "El sistema nos castiga cuando trabajamos. Nos quitan nuestro seguro médico. Piensan que podemos mantenernos sin su ayuda. El gobierno no reconoce los gastos que hacemos los discapacitados". Amanda Pérez-Soto, del Consorcio de Justicia Criminal, una organización de ex convictos, hizo un llamado al gobierno para que permita a ex presidiarias conseguir empleos después de salir de la cárcel. "Una madre pierde todos sus derechos", gritó ante la multitud. "Nos arrebatan nuestros hijos para darlos en adopción cuando hemos tenido problemas de drogas. No nos dan asistencia pública, no encontramos trabajo y nos obligan a tomar otras medidas para mantenernos". Al final del evento, con sus manos arrugadas y su mirada nublada, la señora Irja Loyd, de 81 años, mostró un cartelón con las palabras: "Las mujeres jubiladas no están cansadas". Pero ella no levantó sus brazos ni gritó, sólo sonrió y en voz baja dijo: "Yo nací el año que nos permitieron votar y sigo luchando. Pero todavía no contamos con los derechos que nos merecemos. El nuevo gobierno nos quiere quitar el derecho al aborto. Pero no lo permitiremos... porque estamos unidas y tenemos derechos". |