SOCIEDAD Jueves, 9 de marzo de 2000

El 10% de los adolescentes cree que ser agresivo resulta más atractivo - Los responsables de Asuntos Sociales subrayan que la ley dicta la igualdad entre sexos, pero que la realidad es distinta

De cada 100 horas de trabajo no remuneradas, 80 las hacen mujeres

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CRISTINA ALDAZ

MADRID.- De cada 100 horas de trabajo no remuneradas al año en España, 80 las hacen las mujeres. Sin embargo, de cada 100 horas pagadas, sólo corresponden a las trabajadoras 31 y, además, con salario menor del que reciben los hombres por igual actividad. Estas son algunas de las cifras que ilustran el enorme camino que queda por recorrer para conseguir la igualdad entre sexos.

Ayer, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, tanto el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Juan Carlos Aparicio, como Amalia Gómez, secretaria general de Asuntos Sociales, y Pilar Dávila, directora general del Instituto de la Mujer, subrayaron que, aunque la igualdad entre los sexos está asegurada por ley, en la vida real las cosas son muy diferentes.

De hecho, Amalia Gómez comparó la igualdad formal con «un espejismo», y la catedrática de Sociología e investigadora del CSIC María Angeles Durán -que proporcionó las cifras antes mencionadas- hizo hincapié en que «no sólo se necesita un cambio, sino toda una revolución», y alertó ante el futuro: «Hay que ser consciente de los muchísimos obstáculos que quedan por superar y no bajar la guardia, porque la situación no está consolidada».

Sin olvidar los agravios que padece la mujer en el mercado laboral, los responsables de Asuntos Sociales dedicaron gran parte de sus intervenciones a lo que, para Pilar Dávila, es una «lacra social», la violencia doméstica.

María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología, presentó los resultados de un estudio realizado entre 500 adolescentes españoles, que tuvo como objetivo recopilar cómo se comportarán en un futuro estos jóvenes de entre 14 y 18 años.

Adiós a los mitos

«La primera conclusión es que la violencia está estrechamente relacionada con el sexismo», aseguró la doctora Díaz-Aguado, quien insistió en la necesidad de acabar con los mitos: «Es mentira que la violencia forme parte de la naturaleza biológica del hombre».

Entre las cifras que suministró, está el dato esperanzador de que la mayoría de los encuestados rechaza el sexismo y la violencia contra la mujer. Sin embargo, llama la atención que, por ejemplo, todavía un 10% de los adolescentes considera que el hombre es más atractivo si se muestra agresivo, o que sólo el 53% de los varones preguntados cree que el trabajo doméstico tiene que repartirse entre hombres y mujeres.

En algunas de las respuestas, los adolescentes dan una de cal y otra de arena. Por ejemplo, una inmensa mayoría opina que es necesario que las víctimas de malos tratos denuncien a sus agresores, pero un 14% de los varones considera que las mujeres que son objeto de violencia tienen la culpa de ello o incluso mantienen la situación porque les gusta.

En cuanto al futuro, chicos y chicas se ven cariñosos, comprensivos y orientados hacia la vida familiar, pero se observan posos de sexismo cuando los hombres dicen que ellos son más duros y que el éxito profesional será suyo.

El gran cambio generacional corre a cargo de las mujeres, quienes ven los años venideros sin límites: su sueño es ser más independientes, más activas y menos sumisas. «Su yo ideal», subrayó la doctora Díaz-Aguado, «no renuncia a los valores femeninos, pero también quiere asumir los masculinos».

A pesar de todo, el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Juan Carlos Aparicio, dijo que «hay razones para la esperanza», y que éstas se basan en la educación igualitaria. En opinión de la catedrática, en la escuela hay que incluir el estudio del sexismo, hay que enseñar a detectar los estereotipos y a defender los derechos humanos y hay que explicar que «el sexismo destruye a todos, tanto a los hombres como a las mujeres».

 

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